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Cómo pedir que bajen una imagen

Antes que nada

Este sitio no aloja imágenes de personas, no las recibe y no tiene acceso a los servidores donde están: no puede bajar la que te preocupa, y quien te prometa lo contrario a cambio de plata te está estafando. Lo que sí mueve la aguja son cinco vías que corren en paralelo: reclamarle a quien la publicó, reportarla en la plataforma donde circula, sacarla de los resultados de búsqueda, bloquearla por huella digital y llevarla a la Justicia argentina.

Las cinco empiezan por lo mismo, y no es un formulario: es tu carpeta de pruebas. Si llegaste desde la guía de DeepNude en Argentina, esta es la parte que no se arregla pagando.

Paso cero

Armá la carpeta antes del primer reclamo

Un reporte atendido hace desaparecer la publicación y, con ella, la constancia de que existió. Juntá esto primero: las cinco vías te van a pedir lo mismo.

  1. Una lista de direcciones

    La dirección exacta de cada publicación, una por línea, en un archivo de texto. No la del perfil ni la del sitio: la del posteo. Eso es lo que se pega en cada formulario.

  2. Capturas que se sostengan solas

    Pantalla completa, con la barra de direcciones, la fecha y la hora a la vista. Sirven justamente cuando el contenido ya fue retirado y nadie puede volver a verlo.

  3. Quién, cuándo y con qué palabras

    La cuenta, el canal o el número que difundió, el día en que lo encontraste y, si hubo amenazas o pedidos de plata, esos mensajes sin responder.

  4. El archivo, quieto

    No lo reenvíes a nadie «para tenerlo a mano» ni lo borres del celular: sin el archivo no hay huella digital que calcular ni material que ofrecerle a la fiscalía.

Anotá también lo que se ve en la imagen —resolución, marca de agua, recorte, deformaciones en manos o en el borde de la ropa—: esas marcas suelen señalar de qué servicio salió, y lo que entregan del otro lado explica por qué aparecen.

Las cinco vías

Qué pedís, qué acompañás y qué hacés con un «no»

Ninguna espera a la anterior. Los tiempos no se parecen en nada, así que se abren el mismo día y se van cerrando por separado.

El servicio de origen

Si sabés en qué sitio está alojado el archivo, empezá por ahí. La dirección de abuso suele estar en los términos, en la política de privacidad o al pie; cuando no hay ninguna publicada, esa ausencia ya anticipa el resultado y conviene abrir las otras cuatro vías el mismo día.

Qué pedís. En cuatro líneas: que sos la persona que aparece en el material, que nunca autorizaste su publicación, la lista de direcciones y la eliminación del archivo junto con sus miniaturas y sus copias en caché. Cerrá con un plazo razonable, cinco días por ejemplo.

Qué acompañás. Solo texto. La imagen no se adjunta nunca; si te piden identificar el contenido, alcanza con una captura recortada a la cara. Guardá el correo enviado con su fecha: la falta de respuesta también se prueba.

Si te dicen que no. Subí un escalón, hacia quien le da servicio a ese dominio: la empresa de alojamiento y el registrador tienen políticas propias contra el material íntimo no consentido y publican su propio buzón de abuso. Se les escribe con la misma lista y una copia del reclamo ignorado.

Si ese servicio además tiene datos tuyos —una cuenta, un correo, el archivo en su servidor—, se abre un reclamo distinto y paralelo: el de supresión de datos personales de la Ley 25.326. Cómo se redacta y qué plazos corren está en los derechos ante la AAIP, con la sola diferencia de que el destinatario es ese operador y no nosotros.

La plataforma donde circula

Las redes sociales y las aplicaciones de mensajería tienen una categoría específica para imágenes íntimas difundidas sin permiso, separada de la de desnudez. Elegir la correcta decide la velocidad: la genérica va a una fila más lenta y se rechaza mucho más seguido.

Qué pedís. La baja de cada publicación por separado y, además, la suspensión de la cuenta o del canal que la difundió. Son dos reportes distintos y el segundo se olvida casi siempre.

Qué acompañás. La confirmación de que sos la persona de la imagen, la mención expresa de que se compartió sin tu consentimiento y, cuando corresponda, la aclaración de que el material fue generado o editado con inteligencia artificial: las reglas sobre contenido sexual sintético son más duras que las de desnudez, así que decirlo acelera el trámite en vez de frenarlo.

Si te dicen que no. Repetí el reporte desde el formulario web y no desde la aplicación: suelen ser circuitos distintos, y el de la web deja explicar el caso y citar el número anterior. Ese rechazo no frena nada, porque las otras cuatro vías siguen su curso.

Los resultados de búsqueda

Aunque la página siga publicada, se puede cortar el camino por el que llega casi todo el mundo. Google acepta pedidos de baja sobre imágenes íntimas difundidas sin permiso y, en un apartado propio, sobre «contenido sexual o de desnudos falso»: pide que se te pueda identificar, que el contenido sea falso y te muestre en situaciones de desnudez o sexualmente explícitas, y que se haya distribuido sin tu consentimiento. Está escrito con esas palabras en las instrucciones de Google para eliminar contenido sexual no consentido.

Qué pedís. La desindexación de direcciones concretas, una por una. El formulario no actúa sobre un dominio entero ni sobre un perfil, así que el pedido vale exactamente lo que valga tu lista.

Qué acompañás. Las direcciones de las páginas y de las imágenes, capturas que permitan ubicarlas —se pueden recortar para que solo se vea tu cara— y un correo donde recibir la resolución.

Si te dicen que no. Preguntá el motivo por el mismo hilo y volvé a enviar la dirección en la categoría correcta, que suele ser el punto que se marca mal. Y contá con dos límites de origen: la página no desaparece, solo deja de aparecer en la búsqueda, y cada copia nueva exige un pedido nuevo.

El bloqueo por huella

Es la única vía que actúa sobre copias que todavía no existen en ninguna parte. Tu propio dispositivo convierte el archivo en un código irrepetible y manda nada más que ese código; la imagen se queda con vos y nadie del otro lado puede reconstruirla a partir de él.

Adónde va. Si tenías 18 años o más cuando se tomó el material, a StopNCII, operado por la organización británica SWGfL, que es gratuito, tiene interfaz en español y pide cinco condiciones: ser la persona retratada, haber sido mayor de edad entonces, serlo ahora, conservar el archivo y que muestre desnudez total o parcial o un acto sexual. Si en ese momento tenías menos de 18, a Take It Down, del centro estadounidense NCMEC, también gratuito y sin pedirte que te identifiques.

Con una imagen fabricada también sirve. Las preguntas frecuentes de StopNCII lo dicen sin vueltas: si el deepfake es tuyo, tenés acceso al archivo y muestra desnudez total o parcial, se puede calcular la huella igual que con una foto real.

Cómo se hace. Abrí el servicio desde el aparato donde está el archivo, seleccionalo, dejá que se calcule la huella y guardá el identificador que te devuelven. Lleva unos minutos y no requiere cuenta bancaria, abogado ni intermediario.

Si igual aparece. El bloqueo no se apela: cuando una copia se cuela, esa publicación concreta se reporta por la vía anterior, con su dirección y su captura.

La Justicia argentina

El instrumento principal es la Ley 26.485 de protección integral a las mujeres, reformada por la Ley 27.736, conocida como Ley Olimpia, sancionada el 10 de octubre de 2023. Incorporó la violencia digital o telemática como inciso i) del artículo 6 y, entre sus manifestaciones, nombra la obtención, reproducción y difusión sin consentimiento de material digital real o editado, íntimo o de desnudez: esas dos palabras son las que meten a una imagen fabricada adentro del mismo texto. Puede leerse completa en el texto de la Ley 27.736 publicado en Infoleg.

Qué pedís. Medidas preventivas urgentes. La reforma agregó al artículo 26 la facultad del juez de ordenar por auto fundado a las plataformas digitales la supresión de los contenidos, identificando las direcciones exactas, y el aseguramiento de los datos de tráfico, de abonados y de contenido por noventa días. Ese aseguramiento es lo que ninguna persona particular puede exigir y lo que se pierde con el paso de las semanas, así que pedilo por escrito desde la primera presentación.

Qué no es esta ley. Es una ley de protección, no penal: no fija penas de prisión. Y en el Código Penal de la Nación no hay, al día de hoy, una figura específica para la difusión no consentida de imágenes íntimas de personas adultas. Hay proyectos presentados en el Congreso, pero un proyecto no es una norma vigente y nadie debería contártelo como si lo fuera: mientras tanto se recurre a figuras generales, y por eso conviene entrar con un abogado o con el patrocinio gratuito que la propia ley prevé.

Cuándo sí hay delito claro. Si en la imagen aparece una persona menor de 18 años, corre el artículo 128 del Código Penal en la redacción de la Ley 27.436: tres a seis años de prisión para quien produzca, publique, divulgue o distribuya ese material, cuatro meses a un año por la tenencia a sabiendas, y las escalas suben un tercio cuando la víctima tiene menos de 13, según el texto de la Ley 27.436 en el Boletín Oficial. Y si la foto salió de un celular o de una cuenta ajena, están además las figuras que incorporó la Ley 26.388 de delitos informáticos: acceso indebido a una comunicación electrónica, publicación indebida de una comunicación no destinada a la publicidad y acceso ilegítimo a bancos de datos personales.

Adónde vas. Para orientación y contención, la Línea 144, gratuita, las 24 horas los 365 días del año, que además atiende por WhatsApp. Para la denuncia penal, la fiscalía o la comisaría de tu jurisdicción; el Ministerio Público Fiscal tiene dos unidades especializadas que orientan y reciben casos, la UFEM, dedicada a la violencia contra las mujeres, y la UFECI, que recibe denuncias de ciberdelitos en denunciasufeci@mpf.gov.ar. Si la persona de la imagen es menor de edad, sumá a Grooming Argentina, la ONG que acompaña a chicas, chicos y familias y no esperes ninguna respuesta previa para denunciar.

Preguntas

Lo que se pregunta el primer día

¿Ustedes pueden sacarla de donde está?

No: para eso hace falta control del servidor que la aloja, y este dominio no guarda material de terceros ni tiene la llave de ningún otro. Lo que vas a encontrar acá es a quién dirigirte en cada caso, con qué palabras y qué sigue cuando esa puerta se cierra. Con qué criterio se arma cada ficha de servicio lo explica cómo revisamos cada servicio.

Me ofrecen borrarla por un pago, ¿sirve?

No. Las empresas de «limpieza de reputación» que aparecen en los buscadores cobran por mandar los mismos formularios gratuitos que podés mandar vos, y ninguna tiene poder sobre un sitio extranjero. Cuando además exigen el pago en criptomonedas y con apuro, el trato es directamente una estafa.

La imagen es un montaje, ¿igual procede?

Sí. La Ley Olimpia habla de material «real o editado», las políticas de las plataformas y del buscador nombran expresamente el contenido sexual sintético, y StopNCII acepta la huella de un deepfake. Aclarar que la imagen está generada acelera el trámite en vez de frenarlo.

Se tomó cuando yo era menor de edad, ¿qué cambia?

Cambian la urgencia y la puerta. La huella se registra en Take It Down, el reporte a la plataforma va de inmediato y la denuncia no espera ninguna respuesta previa, porque ahí sí hay un delito con pena de prisión. No compartas el archivo con nadie para demostrar el caso, ni siquiera con quien te está ayudando.

¿Le aviso a quien la subió?

Mejor no. Suele causar dos daños: desaparece la publicación que servía de prueba y el material se reparte antes de que alguien lo retire. Documentá, reportá y, si hay amenazas de por medio, dejá esa conversación en manos de la autoridad.

¿Cuál de las cinco responde más rápido?

La plataforma, que suele resolver en horas o días. El buscador tarda más porque revisa dirección por dirección, el bloqueo por huella actúa desde el momento en que se registra y el trámite judicial se cuenta en semanas o meses. Esa diferencia es la razón de abrirlas todas a la vez.

Soy varón, ¿la Ley Olimpia me cubre?

Esa ley está escrita para la violencia por razones de género contra las mujeres, así que el encuadre no es automático. Las otras cuatro vías funcionan igual para cualquier persona, y en sede judicial quedan las figuras generales y las de la Ley 26.388 cuando la imagen salió de un dispositivo o de una cuenta ajena. Consultá con un abogado antes de elegir el encuadre.

Página revisada en . Si cambian los formularios, los organismos o las normas citadas, se actualiza acá.

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