
Cómo está la cosa en 2026
DeepNude en Argentina: qué quedó del programa y qué lo reemplazó
Del programa original no queda nada. Quedó el nombre, y seis servicios activos que lo usan. Acá está qué hace cada uno y hasta dónde lo cuenta.
De dónde viene el nombre
Un programa que vivió cuatro días
DeepNude fue un programa de escritorio para Windows y Linux publicado en junio de . Corría en la computadora del usuario, sin cuenta y sin servidor en el medio. Su autor lo retiró esa misma semana y nunca hubo una versión siguiente.
La versión sin cargo estampaba una marca de agua grande sobre todo el resultado; la de 50 dólares la cambiaba por un sello «FAKE» en la esquina superior izquierda que, según el informe de Motherboard que probó el programa en 2019, se sacaba con cualquier editor de imágenes. Esa diferencia resume el problema que vino después: lo que se cobraba no era la capacidad de calcular la imagen, sino la de borrar el aviso de que la imagen era falsa.
El motor era pix2pix, un algoritmo abierto basado en redes generativas antagónicas, entrenado —siempre según el mismo informe— con más de 10.000 fotos de mujeres desnudas. De ahí salía su límite más comentado: funcionaba solo con fotos de mujeres, y el autor explicó que era porque ese material resultaba más fácil de conseguir. No fue una decisión de diseño, fue el reflejo del material con el que lo entrenaron.
El cierre llegó por donde casi nunca llega: la decisión del que lo hizo. Un día después de la nota, el anuncio del retiro publicado el 27 de junio de 2019 cerraba con una frase que quedó: el mundo todavía no estaba listo para DeepNude. En el mismo mensaje el autor admitía lo que ya no podía frenar: iban a quedar copias dando vueltas. Poco después GitHub dio de baja repositorios con copias del programa por violar su política de uso aceptable.
Programa, no servicio
Se descargaba una vez y trabajaba en la máquina del usuario, sin cuenta y sin servidor en el medio. Justo ese detalle no se repite en nada de lo que hoy usa su nombre.
Lo retiró su autor
La prensa y el volumen de descargas cerraron el proyecto en días. No hubo traspaso, no hubo sucesor y no hubo equipo que heredara el nombre.
Las copias quedaron
El archivo ya estaba repartido, y desde entonces cualquiera pudo reempaquetarlo. De esa raíz salen los paquetes anónimos y las «versiones abiertas» que todavía se ofrecen.
El nombre pasó a ser categoría
Hoy funciona como término de búsqueda. El que lo escribe llega a servicios web, bots y aplicaciones que usan esa palabra porque trae visitas, no porque tengan algo en común con aquel programa.
Por eso esta guía no habla de «la app», sino de quién opera cada servicio. Dos preguntas ordenan el resto: dónde se procesa la imagen y quién aparece con nombre y domicilio del otro lado. La segunda decide si hay alguien a quien reclamarle cuando algo sale mal. El detalle del programa, la semana en que se cayó y lo que quedó en los archivos está en la página sobre qué pasó en 2019; el lado técnico de los servicios de ahora, en la explicación de qué modelo dice usar cada uno.
Siguiente sección: en qué envases se sigue anunciando ese nombre y qué negocio hay detrás de cada uno.
Por dónde se entra
Cinco envases y cinco formas distintas de cobrar
Además de los seis servicios web, el nombre aparece en otros cuatro formatos, y cada uno pide la plata de una manera. Este es el mapa; el detalle de cada envase tiene su propia página.
- Con documentosEl sitio en el navegadorEl envase más común: una pestaña, una cuenta y el cálculo en el servidor de otro. No queda nada en el equipo, pero el archivo tampoco estuvo nunca del todo en tus manos.
- Fuera de tiendaLa aplicación instaladaLa forma más buscada y la que menos existe. De los seis, uno solo reparte aplicación propia, y la reparte desde su sitio: sin revisión de tienda, sin historial de versiones y sin devolución de tienda.
- El archivo APKSe instala a mano, con una firma que no se puede rastrear hasta ningún dueño. Lo que circula son unos pocos armados repetidos, casi siempre con el mismo contenido y distinto nombre.
- Sin tarifa públicaEl bot de mensajeríaUna cuenta automatizada adentro de un chat: no se instala nada, no hay política de privacidad y el identificador puede cambiar mañana a la mañana.
- RiesgoEl acceso revendidoClaves de activación y cuentas «premium» que vende un particular en un chat cerrado, con un cobro único pensado justamente para que no se pueda dar marcha atrás.
Las cinco tarjetas describen cinco negocios distintos, y esa es la parte que la publicidad borra. El paquete APK cobra por la instalación misma, o por una clave que abre algo que ya tenés. El bot cobra por trabajo hecho en un servidor sin dueño visible. La reventa cobra una vez y desaparece. La cáscara de tienda vive de una suscripción semanal que se firma en tres toques y se cancela en quince.
Un rasgo cruza a los cinco: el cálculo nunca ocurre adentro de tu celular. La imagen viaja a la máquina de otro, y lo que pasa después depende de políticas que nadie puede auditar desde fuera. Ahí está la diferencia real con el programa de , que trabajaba sin mandar nada a ninguna parte.
Cada envase tiene su página: cuáles tienen app de verdad y los que corren en el navegador.
Cómo se arma la cuenta
El precio de lista casi nunca es lo que terminás pagando
Ninguno de estos servicios cobra en pesos: los importes van en dólares y pasan por una moneda interna —créditos, gemas o unidades— que se descuenta cada vez que el servidor trabaja, salga bien o salga mal. Entre el número del anuncio y el cargo en tu resumen hay varios escalones, y todos están escritos en la documentación de los propios servicios.
El primero es la conversión, y es el más fácil de saltearse. Un paquete de 19,99 dólares suena a poco hasta que lo dividís: en Ainudez son 2.500 créditos, o sea 166 imágenes a 15 créditos cada una; en Undresswith son 33.000 gemas, unas 300 imágenes a 110. La cifra útil no es el precio del paquete sino el de la pieza, y ninguno de los dos lo pone en grande.
El segundo es el que más encarece: el saldo se descuenta por generación, no por acierto. La propia tarifa de Ainudez avisa que cada generación cuenta, incluso cuando solo estás arreglando la cara. En Undresswith cada intento vuelve a costar entre 100 y 110 gemas. En WaveSpeed cada ejecución se cobra entera. Cuántos intentos vas a necesitar no lo publica nadie, porque depende de tu material.
| Servicio | Cómo cobra | Con qué se paga | Plazo de borrado que escribe |
|---|---|---|---|
| Ainudez | 15 créditos por imagen; paquetes de 500 créditos por 9,99 dólares a 100.000 por 199,99. | Solo criptomoneda, por procesadores externos. | Ninguno: usa la fórmula «el tiempo razonablemente necesario». |
| Undresswith | 100 a 110 gemas por imagen; paquetes de 33.000 gemas por 19,99 dólares a 800.000 por 199,99. | Criptomoneda y gemas de servicios integrados con Telegram, sin tarjeta. | 24 horas cifrado y borrado; los datos de cuenta, pagos e IP, siete años. |
| WaveSpeed | Por ejecución: 0,005 a 0,14 dólares la imagen, 0,01 a 0,15 por segundo de video. | Visa, Mastercard, American Express, PayPal y transferencia. | Ninguno; además figura el material subido como dato de entrenamiento. |
| Deep Undress | Cinco duraciones de acceso, importes solo dentro de la cuenta; 2 unidades un borrador y 3 acelerar la cola. | Ventas definitivas sin devolución; el nombre del cargo puede variar. | Tres cifras que no coinciden: nunca se guarda, 72 horas, tres días. |
| UndressHer | Pago único por adelantado; la oferta aparece durante la generación. | Tarjeta de débito o crédito y criptoactivos, con 14 días corridos de devolución. | Ninguno escrito; solo declara que entrena con datos sintéticos. |
| Pornworks | Sin dato legible desde fuera. | Sin dato legible desde fuera. | Sin dato: no hay política de privacidad que se pueda abrir. |
La tabla no se suma en un puntaje único, y eso es deliberado: un plazo de borrado y un medio de pago no se pueden sumar entre sí. El renglón que te importa lo elegís vos según lo que te preocupe: la plata que no se puede recuperar, el operador al que no se le puede reclamar, o el archivo que no tiene fecha de vencimiento.
El reparto del saldo de cortesía y sus condiciones están desarmados en hasta dónde llega lo gratis, y la comparación renglón por renglón, en los seis servicios en una tabla.
Antes de poner los datos de pago
Seis cosas que se pueden revisar desde fuera
Ninguna de estas seis exige abrir cuenta ni mandar nada: todas se resuelven leyendo lo que el propio servicio publica. Si alguna se queda sin respuesta, esa ausencia ya es la respuesta.
El precio por imagen
Agarrá el paquete más chico, dividilo por las unidades que da y volvé a dividir por lo que cuesta una generación. Con Ainudez la cuenta sale a unos 0,30 dólares por imagen en el paquete de 9,99 y a unos 0,03 en el de 199,99. Con Undresswith, a unos seis centavos en el de 19,99 y a dos y medio en el de 199,99. Son los dos únicos con los que la operación se puede hacer completa desde fuera.
Usá siempre el paquete chico para comparar. El precio unitario del grande es real, pero supone que vas a gastar doscientos dólares en un servicio que todavía no viste funcionar. Y sumá aparte la conversión: los importes van en dólares, así que el impuesto y la cotización del banco entran en el precio final.
Cómo pagás y cómo se devuelve
El medio de pago decide qué te queda si algo sale mal. Ainudez y Undresswith cobran en criptomoneda: no hay banco en el medio, no hay desconocimiento de cargo y la compra se da por cerrada apenas se confirma la transacción. WaveSpeed acepta tarjeta y PayPal, así que el cargo se puede discutir con el emisor, aunque sus créditos no se devuelven ni se cambian por efectivo. UndressHer es el único con un procedimiento escrito: 14 días corridos desde la compra, con motivo y datos de la orden, descontando lo ya consumido y pagando en 14 días hábiles.
Del otro lado, Deep Undress declara todas las ventas definitivas, incluida la cuota de membresía, y avisa por escrito de que el nombre del comercio puede aparecer distinto en el resumen. Ese detalle, pensado como discreción, es la causa más común de que meses después nadie reconozca el movimiento que quiere frenar.
Qué dicen de tu archivo
Buscá un plazo, no una promesa. Undresswith es el único de los seis que escribe un número: máximo 24 horas de guardado cifrado y borrado después. Ainudez habla de conservar los datos «el tiempo razonablemente necesario», sin plazo. WaveSpeed usa una fórmula parecida y, además, figura el material subido como dato de entrenamiento que puede contener información sensible. De Pornworks no hay política de privacidad legible, así que no existe destinatario para un pedido de supresión.
Deep Undress reparte tres afirmaciones en tres pantallas y nunca las concilia: junto al recuadro de carga asegura que las fotos no se guardan, un aviso de contenido habla de 72 horas y el historial de tareas menciona tres días. Y el plazo del archivo no es el plazo de todo: el mismo contrato de Undresswith que borra la imagen a las 24 horas obliga a conservar siete años los datos de registro, el historial de pagos, las direcciones IP y las decisiones de moderación. Desaparece la imagen y queda el expediente de quien la pidió.
Quién firma del otro lado
Una razón social y un domicilio son lo mínimo para que exista alguien a quien reclamarle. De los seis, WaveSpeed pone las dos cosas: dos sociedades registradas con domicilio, una en Singapur y otra en Hong Kong. UndressHer se queda a mitad de camino —da el nombre, Telelink Network Limited, de las Islas Vírgenes Británicas, y manda los pleitos a los tribunales de ese territorio, pero no publica dirección—. Ainudez menciona que está basado en Estonia y deriva las controversias a tribunales estonios, sin sociedad ni domicilio. Undresswith y Deep Undress no publican ninguna de las dos cosas. El dominio de Pornworks está registrado desde 2013 con el titular oculto.
Eso tiene una consecuencia concreta acá: los derechos de acceso, rectificación y supresión que reconoce la Ley 25.326 se ejercen contra un responsable identificable, y frente a una marca anónima no hay a quién dirigir el escrito. Un correo de soporte no es un domicilio y una marca no es una empresa.
Cuándo cerrar la pestaña
Estas seis señales aparecen una y otra vez en la categoría, y las seis se ven antes de cualquier cargo:
- No hay ninguna cifra antes de que te pidan el correo, y el precio sale recién cuando ya cargaste algo.
- El único medio de pago es una transferencia en criptomoneda a una dirección que cambia en cada compra.
- Los términos y la política de privacidad son la misma página, o traen marcadores de plantilla sin reemplazar.
- La página dice vender el programa auténtico de 2019, que no se distribuye desde que su autor lo retiró.
- El botón de descarga no baja ningún archivo: abre una encuesta, un registro o la instalación de otra cosa.
- La única forma de contacto es un formulario, sin correo, sin domicilio y sin plazo de respuesta.
La línea que ningún plan compra
Ninguna tarifa, ningún acceso permanente y ninguna cláusula de términos da permiso sobre la imagen de otra persona. Ese permiso lo da únicamente quien aparece en la foto, para un uso concreto y con posibilidad de retirarlo. Dos de los seis lo reconocen en sus propias reglas: WaveSpeed prohíbe expresamente crear desnudos sin consentimiento y Undresswith exige consentimiento escrito de cualquier persona que aparezca en el material. Las reglas de un servicio no reemplazan a la ley, pero marcan dónde ellos mismos ponen la frontera.
En la Argentina esa frontera tiene nombre desde . La Ley 27.736, conocida como Ley Olimpia, incorporó la violencia digital o telemática a la Ley 26.485 y nombra expresamente la obtención, reproducción y difusión sin consentimiento de material digital «real o editado, íntimo o de desnudez». Las dos últimas palabras importan: que la imagen la haya calculado una máquina no la deja afuera. Conviene decir hasta dónde llega: la reforma se hizo dentro de la ley de protección integral a las mujeres, así que encuadra la violencia por razones de género y para otras víctimas no se aplica sola. Lo que esa ley habilita son medidas de protección —entre ellas ordenarle a una plataforma que baje contenidos identificados por dirección—, no penas de prisión; el cuadro completo está en qué devuelven en realidad estos servicios y en la página de seguridad.
Esta redacción no participa de ninguna de las etapas anteriores: no aloja archivos, no publica enlaces de instalación, no recibe fotos y no opera ningún servicio de generación. Todo lo de arriba sale de documentos públicos de cada servicio, leídos en su propio sitio y presentados como afirmación suya.
Preguntas frecuentes
Lo que más se pregunta
Cada respuesta usa lo que se puede sostener: el texto de las leyes argentinas, los archivos de prensa de y lo que cada servicio declara de sí mismo. Donde no hay cifra publicada, acá tampoco la hay.
¿Qué era exactamente el programa de 2019?
Un programa de escritorio para Windows y Linux que calculaba una imagen falsa a partir de una foto con ropa. La versión sin cargo dejaba una marca de agua grande y la de 50 dólares la cambiaba por un sello «FAKE» en la esquina. Corría en la computadora del usuario, sin cuenta y sin servidor. Su autor lo retiró en junio de 2019 y no hubo continuación.
¿Se puede conseguir hoy ese programa?
No desde una fuente legítima: no quedó ninguna. Lo que circula son reempaquetados anónimos de copias viejas, sin firma verificable y sin nada con qué compararlos, más páginas que usan el nombre para cobrar por archivos que no hacen lo que prometen.
¿Qué significan los números de las fichas?
Resumen lo que se pudo leer en los documentos abiertos de cada servicio: la tarifa, qué se ve antes del registro, qué dice sobre el guardado y el borrado, y quién figura como operador. No son el resultado de una prueba, porque acá no se abrió ninguna cuenta paga ni se procesó ninguna foto, y por eso no miden la calidad del resultado.
¿Cuánto cuesta una imagen?
Entre 0,005 y 0,30 dólares en los tres servicios que publican tarifa. Ainudez descuenta 15 créditos por imagen, unos 0,30 dólares con el paquete de 9,99 y unos 0,03 con el de 199,99. Undresswith fija entre 100 y 110 gemas por imagen: unos seis centavos con el paquete de entrada. WaveSpeed cobra por ejecución, de 0,005 a 0,14. Los otros tres no publican importes fuera de la cuenta.
¿Por qué ninguno aparece en Google Play?
Porque las dos tiendas lo prohíben por regla escrita, y una prohibición no es una revisión en curso: no hay ningún archivo esperando aprobación ni versión que vaya a aparecer más adelante. Lo que sí hay en las tiendas son editores de fotos comunes que se cuelgan de esa palabra en el título y hacen otra cosa. De los seis servicios revisados, uno solo reparte aplicación propia, y la baja desde su propio sitio.
¿Qué dice la ley argentina sobre esto?
La Ley 27.736, de 2023, incorporó la violencia digital a la Ley 26.485, la de protección integral a las mujeres, y alcanza expresamente la difusión sin consentimiento de material íntimo «real o editado», con medidas de protección que puede ordenar un juez. Por dónde está escrita, cubre la violencia por razones de género: fuera de ese supuesto el encuadre no es automático. No crea penas de prisión: la difusión no consentida de imágenes íntimas de una persona adulta no tiene todavía una figura penal propia en el Código Penal argentino. Con material de personas menores de edad la situación es completamente distinta y mucho más grave.
¿Cómo aviso de un dato desactualizado?
Por correo, indicando el servicio, el renglón equivocado y dónde viste la cifra correcta. Las tarifas de esta categoría cambian sin aviso y ninguna página las sigue en tiempo real, así que una corrección con la fuente a mano se agradece y se publica.